¡No soy lo que buscas!
No tengo el pelo rubio y no me gusta el champagne. No sonrío mucho, en realidad incluso odio mi sonrisa. Si saliéramos a cenar, yo no pediría una ensalada, como ella, a mí no me darían miedo las calorías. Siempre pierdo al billar pero soy un As jugando al poker. Y tengo una risa tan vital que cuando la oyeras querrías reír conmigo. Sé dibujar y nunca me han enseñado a ser feliz, tuve que aprender sola, el brillo de mis ojos es la marca de fábrica. Soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado y aunque suela enfadarme, desearías que no lo hiciera nunca. A veces no me sale nada bien, y puede que cuando tuviera algún problema fueras el último en saberlo. Pero lo que te podría prometer es que no te aburrirías conmigo, te volvería loco. No soy ella y tampoco lo seré, realmente ni siquiera intento serlo. Me daría igual ser el segundo plato, cuando me conocieras sé que acabaría siendo el primero. Soy impredecible, vivirías sin saber lo que te espera conmigo y nadie marcaría unas pautas. Puede que me quedara contigo cien años o puede que te dejara al día siguiente, eso no lo podrías saber. También te darías cuenta, con el tiempo, de que soy algo mimosa, para qué negarlo. Te querría locamente y me equivocaría al decirlo para que lo entendieras al revés. Me puede el miedo a fallar, pero me entregaría al 100% si la ocasión lo requisara. Canto en la ducha y podría pasarme la noche entera escuchando música y pensando en ti. No prometo que nos iría bien, pero pondría mi alma en cada despertar.
No tengo el pelo rubio y no me gusta el champagne. No sonrío mucho, en realidad incluso odio mi sonrisa. Si saliéramos a cenar, yo no pediría una ensalada, como ella, a mí no me darían miedo las calorías. Siempre pierdo al billar pero soy un As jugando al poker. Y tengo una risa tan vital que cuando la oyeras querrías reír conmigo. Sé dibujar y nunca me han enseñado a ser feliz, tuve que aprender sola, el brillo de mis ojos es la marca de fábrica. Soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado y aunque suela enfadarme, desearías que no lo hiciera nunca. A veces no me sale nada bien, y puede que cuando tuviera algún problema fueras el último en saberlo. Pero lo que te podría prometer es que no te aburrirías conmigo, te volvería loco. No soy ella y tampoco lo seré, realmente ni siquiera intento serlo. Me daría igual ser el segundo plato, cuando me conocieras sé que acabaría siendo el primero. Soy impredecible, vivirías sin saber lo que te espera conmigo y nadie marcaría unas pautas. Puede que me quedara contigo cien años o puede que te dejara al día siguiente, eso no lo podrías saber. También te darías cuenta, con el tiempo, de que soy algo mimosa, para qué negarlo. Te querría locamente y me equivocaría al decirlo para que lo entendieras al revés. Me puede el miedo a fallar, pero me entregaría al 100% si la ocasión lo requisara. Canto en la ducha y podría pasarme la noche entera escuchando música y pensando en ti. No prometo que nos iría bien, pero pondría mi alma en cada despertar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario